Mientras la compañía operadora de concesiones viales continúa desarrollando soluciones que integran energía, tecnología y servicios en sus rutas, la implementación de Free Flow en Ruta del Maipo está contribuyendo a reducir 32 mil toneladas de CO2 al año.
ISA VÍAS fue parte del Global MOU Forum 2026, realizado en la Universidad de Chile, una instancia en la que Waldo González, gerente de Planificación y Gestión Integral de Concesiones de la compañía, presentó la experiencia de la empresa abordando el rol que puede cumplir la infraestructura vial en la descarbonización del transporte.
INFRAESTRUCTURA PARA LA TRANSICIÓN
Una carretera de alto estándar puede aportar de forma importante a la disminución de los impactos que la movilidad tiene en el medioambiente. Menos congestión, menores tiempos de viaje y desplazamientos más eficientes contribuyen a reducir emisiones incluso antes de la adopción masiva de tecnologías no contaminantes.
Un ejemplo es el sistema Free Flow. En Ruta del Maipo, esta tecnología está contribuyendo a reducir 32 mil toneladas de CO2 al año, equivalentes a tres millones de galones de combustible ahorrados, al eliminar las detenciones asociadas al pago tradicional de peajes con barreras.



“La descarbonización no empieza en el vehículo. Empieza en la infraestructura”, señaló el gerente de Planificación durante su presentación, destacando que, bajo este enfoque, también es necesario preparar las rutas para las nuevas necesidades del transporte, como contar con puntos de carga, conocer sus tiempos y costos, y entregar las condiciones para que los usuarios y empresas puedan cumplir sus compromisos logísticos.
CARRETERA ELÉCTRICA DE ALTA POTENCIA EN LA RUTA 5 SUR
Bajo esta mirada, las carreteras y autopistas comienzan a evolucionar desde espacios destinados principalmente al desplazamiento de vehículos, hacia plataformas capaces de articular distintos sistemas y tecnologías.
En 2026, ISA VÍAS junto a Enel, a través de una alianza público-privada que también incluye a Cooperativa Copelec y Sotraser, habilitaron una serie de electroestaciones para el transporte pesado en Ruta del Maipo, mediante dispositivos ultrarrápidos de 600 kW de potencia, únicos en Chile, que mejoraron la experiencia de los usuarios y el tiempo de recarga en la ruta.
Estos se sumaron a los cargadores que ya posee la concesión para vehículos en sus cuatro áreas de servicios: Los Lagartos (sentido oriente km 61), La Platina (sentido oriente km 159), Santa Lucila, (sentido poniente km 97), Itahue (sentido poniente km 211), y en sus oficinas comerciales de Nueva Angostura (sentido poniente km 54).
Estas estaciones de carga eléctrica, que hoy permiten recorrer la Ruta 5 Sur de Santiago a Chillán sin emisiones, son parte de la hoja de ruta net zero de ISA VÍAS en Chile.
El modelo también está siendo replicado en Colombia, en el corredor estratégico entre Cartagena y Barranquilla que opera ISA bajo Ruta Costera. Un proyecto que busca aprovechar capacidades existentes, como áreas de servicio, puntos de conexión eléctrica, centros de control y datos de tráfico, articulándolas para facilitar el avance hacia alternativas más limpias.
COLABORACIÓN PARA ACELERAR EL CAMBIO
Para ISA, cuando la infraestructura vial logra conectar energía, datos, conectividad y servicios, se logra impulsar lo que llaman «Corredores Sostenibles».
El desafío para materializar esta visión supone, además, coordinación entre actores con conocimientos y capacidades complementarias. Concesionarios, fabricantes, generadoras y organismos públicos cumplen funciones distintas que, con trabajo conjunto, pueden facilitar este proceso.
“Nadie puede descarbonizar el transporte solo. Los operadores de concesiones viales conocemos la infraestructura, los fabricantes la tecnología, las generadoras el sistema eléctrico y los gobiernos el marco regulatorio. Cuando cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, la transición se acelera”, afirmó el ejecutivo.
En ISA VÍAS entienden que esta transformación también implica ampliar la manera de entender el desarrollo vial. Porque la próxima generación de proyectos no deberá medirse únicamente por los kilómetros construidos, sino también por su capacidad para reducir emisiones, mejorar la conectividad y elevar la competitividad logística, generando valor para los territorios y aportando a la transición energética de todo el país.
